Venezuela 1992

La selva
Salimos un miércoles 5 de agosto, la expedición la componíamos Lucho, nuestro guía; Alex, el cocinero; Umberto, el maquinista de la lancha; dos personas locales más de apoyo; Hams y Euqui, una pareja de holandeses, y nosotros.

Ella.

Orinoco como frontera
[…] cruzamos el gran río en embarcaciones locales hasta Colombia, la corriente era increíble, aparentemente parecía una gran balsa, pero sus aguas arrastraban todo tipo de materia a gran velocidad…

Él.

Barquero
Este primer tramo lo recuerdo rápido, los troncos derribados de los árboles navegaban río abajo y nuestro barquero muy serio y atento no dejaba de mirar al frente, el ruido monótono y el olor a gasolina del motor fuera borda nos acompañaba sin descanso…

Él.

Comunión
Nos dirigimos río arriba en una barca y después a pie por la selva hacia un embarcadero, donde había dos curiaras que nos permitirían cruzar a la otra orilla del río.

Ella.

Isla Ratón y caballo
[…] paramos en una isla de gran tamaño llamada Ratón, junto a la confluencia con el caño Sipapo…

Él.

Caño Cataniapo
Por la mañana temprano, tras desayunar, nos montamos en las barcas. En la nuestra íbamos Umberto, Lucho, Alex, la pareja de holandeses y nosotros.

Ella.

Raudal del Danto
Acabábamos de salir remontando el río, muy caudaloso […] cuando el motor se paró.

Ella.

Gloria, que iba sentada mirando a proa, me preguntaba sin cesar qué pasaba y yo de la misma manera la contestaba: ¡No mires! ¡No mires!, entonces en lo que a mí me pareció una fracción de segundo dejé de ver el agua, ya todo era ruido…

Él.

Retrato a una curiara
[…] llegados a nuestro destino, un pequeño remanso y embarcadero natural que aparecía inundado debido al periodo monzónico, descargamos todas nuestras cosas y comenzamos a caminar.

Él.

Mujer y niños remando en el Cuao
Llegamos al poblado piaroa, donde nos recibieron Timoteo, el patriarca, Abel, el hijo mayor, y el resto de una chiquillería: Alberto, Wendy, Carmeny y Gisela, niños de entre 2 y 7 años.

Ella.

El cerro Cuao I
El lugar consistía en una zona, entre la selva y la orilla del río Cuao, no muy grande, donde habían cortado la vegetación para dejar espacio a una cabaña con un pequeño huerto.

Ella.

Asentamiento piaroa
La vivienda era en forma cónica-elíptica con techo de palma que llegaba hasta el suelo, diáfana por dentro y con un fuego en el centro de la estancia, dormían en hamacas colgadas y los bebés tenían una más pequeña, colgada por encima de la de sus padres.

Ella.

El recuerdo de un retrato a dos niños
[…] en esta ocasión hice dos disparos, la expresión de aquellos niños la recuerdo vivamente, qué será de ellos, me encantaría poder regalarles su retrato…

Él.

Retrato a dos curiaras
No sé como Lucho y yo terminamos en una curiara […] las ramas de los árboles acariciaban el agua […] la pequeña embarcación volcó […] entonces sucedió… en una de las grandes hojas que apartábamos para avanzar había una colonia de hormigas «chispitas»…

Él.

El cementerio
Llegamos a una zona alta con piedras redondeadas grandes, de un color casi negro. Allí pudimos ver la forma de enterramiento, que consiste en envolver al cadáver con palos flexibles y atar los extremos, para colocarlo después entre grandes piedras abiertas.

Ella.

Lluvia monzónica en la plantación
Miré al cielo, entre la tupida copa de los grandes árboles, solo logré ver un cielo azul, pero de repente escuché un murmullo que se iba acercando y sin tiempo de reacción diluvió…

Ella.

El bosque inundado
[…] salimos por la mañana al que yo siempre pensé que era el cerro Autana, pero realmente era el cerro Cuao, el avance fue lento debido a las lluvias, llegamos a un pequeño techado de palmas y allí pasamos la noche.

Él.

Atardecer
Nos instalamos en nuestras hamacas para dormir, por cierto que solo llevábamos una fina sabana para cubrirnos y pasé mucho frío.

Ella.

[…] cuando en aquella oscuridad vi unos ojos de gato enormes, iguales a los de los dibujos animados de Disney, de color amarillo oro, pensé que estaba soñando…

Él.

El cerro Cuao II
La selva estaba chorreante, el camino muy ascendente para ver el cerro Cuao estaba casi impracticable […] llegamos a un pequeño claro entre la vegetación y a lo lejos apareció el cerro sagrado […] saqué mi cámara de 6×6 e hice una toma.

Él.

La Gran Sabana I
El paisaje de la gran sabana sobrecoge, la sensación de amplitud es abrumadora, ahora la puedo comparar con los llanos del Serengueti, aunque geológica y botánicamente son muy diferentes.

Él.

Sin título
Ese lunes, montados en el Toyota 4×4 destartalado de Pepe, que de los 6 cilindros que tenía solo le funcionaban 4, partimos rumbo a la Gran Sabana por la carretera del troncal 12. Sin saber exactamente a dónde nos iba a llevar.

Ella.

Retrato a un llanero con lechosa
[…] paramos en una taberna y preguntamos a la señora que la regentaba si tenía algo para darnos de cenar. Dispuesta, nos dijo que podía cocinarnos una gallina. Pasaron como tres horas […] La buena señora había tenido que ir al gallinero, matar a la gallina, desplumarla, trocearla y cocinarla

Ella.

Tres niños
La casa era de madera de una planta, humilde, con el tejado de palma. En el centro de la estancia, diáfana, había un fuego o más bien humo, que lo utilizaban para ahuyentar a los mosquitos

Ella.

[…] los niños y los animales, dos palabras que rompen mi alma, eran los más carentes de todo.

Él.

Jesús García bateando en la mina Limoncillo
[…] el día a caballo con Jesús García, jinete y sabanero, guardián de una enorme finca en estas tierras. Jesús tenía una mina de dónde sacaba pequeñas cantidades de oro, que vendía para completar su jornal…

Él.

Retrato a un gallo
Después de la cena estuvimos charlando y los hombres bebiendo ron […] nosotros nos quedamos allí a pasar la noche en nuestras hamacas.

Ella.

Retrato a un chigüire
Pasamos la mañana recorriendo parte de la finca, tenía grandes charcas donde divisamos “babas” (caimán de anteojos -Caiman crocodilus-) y una mina de oro llamada “Limoncillo”…

Él.

La Gran Sabana II
Seguimos camino dirección al pueblo “El Dorado” […] las casas semejantes a las del cine, no tan bonitas, y en sus puertas las estructuras para atar a los caballos. Los hombres llevaban cartucheras con revólveres, nada amistosos.

Ella.

Salto Kamá Merú, río Caroní
Proseguimos el viaje para visitar otro salto de agua “Salto Kamá o Kamá Merú” con 50 m de caída…

Ella.

Salto Chinak Merú, río Aponwao I
Siguiendo la carretera troncal 10, dirección a Santa Elena, paramos a visitar el Salto Aponwao o Chinak Merú que está pasado el pueblo de Las Claritas.

Ella.

Saltó Chinak Merú, río Aponwao II
Siempre me queda un sabor amargo cuando me voy de un sitio prematuramente, aunque sea feo y no me guste, salgo de donde esté con cualquier excusa y vuelvo a mirar el paisaje, bebo de la fuente o acaricio ese árbol cercano…

Él.

La costa
La llegada a Maiquetía fue desconcertante […] No sé ni cómo ni cuándo conocimos a unas chicas italianas que tenían el mismo destino que nosotros, Morrocoy, y en concreto para ellas Chichiriviche, rumbo que hicimos también nuestro.

Él.

Vegetal a la deriva
Chichiriviche era un pueblo costero sin atractivo y muy sucio.

Ella.

Al día siguiente […] cogimos una pequeña lancha que nos llevó a un cayo, toda descripción es poca: el ayer parecía una pesadilla y el hoy un sueño.

Él.

Los cayos
Pasábamos las horas buceando, con unas gafas y un tubo para respirar, por unas aguas cristalinas con unos fondos impolutos de corales y multitud de peces exóticos.

Ella.

El manglar
Nuestro día a día era proveernos de víveres y embarcarnos a los diferentes cayos de la zona: Cayo Peraza, Sal, Muerto, Sombrero y Borracho.

Ella.

La pajarera
Los días se sucedían encadenando sensaciones, nuevos cayos, fragatas en cortejo inflando sus buches rojos carmín, corocoras carmesí entre los manglares, mil peces de diferentes formas y colores…

Él.

Fragatas a contraluz
No sé si sería por ser nuestro primer viaje a otro continente, la edad, las vivencias […] sea como fuere, se nos hizo largo y esa sensación de que el tiempo pasa despacio, a día de hoy, no me ha vuelto a suceder. De hecho, siempre pensamos que en ese viaje habíamos estado un mes y medio, cuando en realidad fue solo un mes.

Ella.

Retrato a una fragata
La vuelta, como todas, fue traumática: en el avión estrenaban la película los “Últimos días del Edén” con Sean Connery & Lorraine Bracco y eso fue la puntilla, menos mal que cómo a la ida, había vino Rioja.

Él.

Diario de viaje / Cuaderno de memoria

Este pequeño cuaderno surge de una primera lectura del diario de viaje que Gloria, mi compañera desde 1979, hace del deambular venezolano en aquel verano de 1992.

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Sinopsis

Presentación

El trabajo mostrado en esta página web consta de una selección de 12 obras fotográficas, sobre un total de 36 que que conforman la colección completa.

Situación

Viajamos a Venezuela en agosto del año 1992, un país totalmente desconocido para nosotros.

Solo contratamos los billetes de avión y nuestro único contacto era el nombre de un amigo de un amigo, del que solo sabíamos la recóndita localidad donde vivía.

Las tomas fotográficas surgieron con naturalidad, sin ninguna planificación, y una vez terminado el viaje solamente revelé los rollos, archivándolos.

25 años después me reencontré con las escenas de aquellos negativos, despertando en mí la necesidad de darles buen fin y concluir lo pendiente.

El 21/12/2019 a las 14:11:39, Gloria guardó el último cochano de oro en el pequeño frasco de vidrio, fue entonces cuando aquel viaje finalmente se completó.

Proceso fotográfico

Las tomas se realizaron en negativo B/N 6×6 cm.

Las ilustraciones que aparecen en el Cuaderno / Diario de viaje, se realizaron en negativo color 35mm.

El revelado analógico de los negativos ha sido digitalizado mediante un proceso propio de alta definición.

La edición digital respeta las densidades y el encuadre del negativo original.

El positivado ha sido realizado mediante impresión giclée a 10 tintas sobre papel mate de 300gr, 100 % algodón calidad museo.

Resumen de edición 

Libros de autor

  • Edición de 3 ejemplares: 1 de cabeza y 2 seriados.


Contenido por ejemplar

  • Presentación en un estuche forrado en raso verde/gris y letras de latón con el texto: Venezuela 1992.
  • Un volumen encuadernado e ilustrado que consta de las siguientes obras fotográficas sobre papel barbado:
    • 33 obras en formato 50×53.5 cm
    • 1 díptico en formato 100 x 53.5 cm
    • 2 trípticos en formato 150 x 53.5 cm
  • Un Diario de viaje / Cuaderno de memoria encuadernado e ilustrado, en el que se narra a dos manos el periplo realizado (textos de Gloria y Francisco en español e inglés), junto a una descripción de las 36 obras fotográficas representadas.
  • Varios objetos recogidos durante el viaje.


Colección de obra fotográfica para su enmarcado y exhibición

Edición de una serie completa de las 36 obras contenidas en el libro sobre papel barbado.

Obra fotográfica seriada

  • Edición numerada de 4 ejemplares de una selección de 12 obras del libro sobre papel sin barbar.

Para más detalles consultar Prontuarium → editio auctor.